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Sillas de ruedas

Puntos clave

Si vas a comprar una silla de ruedas esto te puede ayudar, ya que existen muchos modelos en el mercado y no cualquier silla vale para todas personas.

La elección de la silla idónea requiere que valoremos tres aspectos:

  • Características de la persona que se va a sentar en la silla, con sus medidas antropométricas (talla, peso, altura, ancho de cadera…) y la postura que adopta en la posición de sentada.

La silla debe estar adaptada a la persona y no al revés. También a las necesidades del cuidador que va empujar la silla.

  • Estilo de vida y uso principal que se le va a dar a la silla. No es lo mismo un uso puntual para desplazamientos largos en el exterior para una persona que en la casa se maneja en desplazamientos cortos, que para una persona que pasa la mayor parte del día sentada en ella, que vive en ella, donde se viste, come, echa una siestecita o se le cambia el pañal.
  • El entorno donde habitualmente se realizan los desplazamientos en silla. Por ejemplo, una silla para manejarse en una residencia puede ser más voluminosa y que una para usar en casa, porque el espacio residencial es más accesible.

Una máxima en el cuidado de personas es mantener las capacidades funcionales de la persona durante el mayor tiempo posible. La compra de una silla de ruedas para uso cotidiano debe retrasarse en el tiempo, fomentando la marcha mientras sea posible. Déjate asesorar los por los profesionales de referencia.

 Para ayudarte a elegir la mejor opción te propongo que por un momento te olvides de las sillas y me sigas en esta sencilla comparación con la compra de un coche: El mundo de las sillas de ruedas es casi igual de complejo que el del automóvil, con infinidad de marcas, modelos y prestaciones adicionales. El leer este ejemplo te ayudará a hacer una compra reflexiva.

Si para la compra de un coche consideramos tantos aspectos antes de acercarnos a un concesionario, como hemos visto en el enlace anterior, ¿por qué no hacerlo con igual detenimiento al elegir la silla de ruedas que os va a reportar bienestar y hacer la vida más sencilla?

Elementos de la silla

Puntos clave para elegir la mejor opción

A continuación, te mostramos los elementos que componen una silla. Son puntos clave a considerar en la decisión de compra de la silla que mejor se adapte a vuestras necesidades y presupuesto. En la mayoría de los casos no es mejor una opción que otra porque sí, ya que cada cualidad o característica de la silla dependerá de la necesidad de cada persona. La valoración debe ser siempre individualizada:

Modo de conducción:

  • Manual, puede ser de autopropulsión (llevan un aro) o para ser empujada por otra persona. Diseñadas para accionarlas con las dos manos o con una, muy útil en el caso de personas con un lado pléjico o paralizado.
  • Eléctrica, para manejo autónomo o por un asistente. Es una opción que muchas veces no se tiene en consideración, pero si la persona no tiene deterioro cognitivo y conserva sus capacidades sensoriales le dará una gran independencia y para el cuidador supondrá un menor esfuerzo.

La independencia en los desplazamientos abre un universo de posibilidades para la persona en silla de rueda

Materiales de fabricación:

  • Acero, más robustas y pesadas. Si la silla va a estar sometida a muchos impactos, a cierta brusquedad en el uso puede ser una buena opción.
  • Aluminio y aleaciones, duraderas y más ligeras, pero menos robustas. De las sillas más ligeras se benefician especialmente las personas que autopropulsan su silla y los cuidadores, sobre todo cuando la persona que usa la silla tiene sobrepeso.
  • Titanio y fibra de carbono. Son sillas ultraligeras, especialmente concebidas para la práctica deportiva.

Chasis:

  • Rígido o fijo. No se pueden plegar  ocupando más espacio mientras la silla no se usa.
  • Plegable, si tienes que meter la silla en el maletero del coche es una opción casi imprescindible.

Ruedas:

  • Grande atrás, con aro o sin aro para la autopropulsión. Supone también una reducción del esfuerzo que tiene que realizar el cuidador para superar obstáculos o subir rampas. En el caso de ser propulsada por el asistente se puede retirar el aro, reduciendo el ancho de la silla.
  • Pequeña atrás. Hacen que el ancho de la silla sea menor y permite una mejor maniobrabilidad en espacios pequeños, no permiten la autopropulsión por lo que pueden estar bien indicadas en personas con deterioro cognitivo susceptibles de hacer un manejo del aro de autopropulsión no funcional (por ejemplo, precipitarse por una escalera).
  • Desmontables o fijas. Que sean desmontables facilita el transporte en el maletero.
  • Neumáticas o macizas. Las ruedas neumáticas absorben mejora las irregularidades del terreno en el exterior, pero requieren un mantenimiento y se pueden pinchar, con el consiguiente trastorno de su reparación.
  • Con radios de aluminio o de plástico. En las ruedas grandes con radios de aluminio algunas personas pueden introducir de forma inesperada los dedos de sus manos durante la conducción de la silla y provocar lesiones, por presencia de movimientos involuntarios de origen neurológico o por deterioro cognitivo.

Sistema de frenado:

De tambor, que se accionan desde la parte trasera de la silla. Son cómodos para ser accionados por el cuidador sin tener que agacharse y también pueden resultar útiles para aquellas personas que pueden retirar los frenos de la silla sin un propósito funcional y provocar un accidente (Ejemplo, una persona con deterioro cognitivo con la silla frenada en una rampa puede manipular los frenos y provocar un deslizamiento de la silla por la pendiente).

  • De presión o zapata con distintos tipos de manetas. Las puede accionar el propio usuario de la silla.
  • De bloqueo automático. Muy útiles en subidas de rampas, permiten hacer paradas y recuperar fuerzas a mitad de camino sin que la silla ruede hacia atrás.

Base de sedestación:

  • Asiento, con distintas medidas de profundidad y ancho. Con base textil o rígida, se recomienda siempre una base rígida con cojín antiescaras, mejora la estabilidad y el posicionamiento, pero dificulta el plegado de la silla de ruedas. Mejor instalar una base rígida desmontable si hay que plegar la silla. En el siguiente enlace encontrarás información sobre distintos tipos de cojines
  • Respaldo textil o de base rígida, con su recubrimiento acolchado o antiescaras, si se precisase. Con distintas medidas de alto y ancho.
  • Ángulo entre el respaldo y el asiento. Se recomienda un ángulo de 90º como estándar. Aunque el usuario puede tener la sensación de que le “escupe la silla”, que le echa fuera y hay que abrir unos grados el ángulo, hasta encontrar confort.
  • Respaldo reclinable. Es una opción de la silla de la que no se debe abusar ya que si abrimos mucho el ángulo respaldo-asiento, es decir reclinamos mucho el respaldo, se aumenta la presión en sacro y las fuerzas de cizalla, incrementando el riesgo sufrir una escara en la parte baja de la espalda. puedes encontrar más información sobre como actúan las fuerzas de cizalla en el apartado de Escaras.
  • Base de asiento basculante. Sin modificar el ángulo respaldo-asiento, la base del asiento se eleva en su parte delantera, permitiendo cambiar las zonas de presión por efecto de la gravedad en la verticalidad, para aliviar la presión en la zona de los glúteos  y en la rabadilla o coxis. Son sin duda la mejor opción pero, hay que combinarlo con un reposacabezas, cuando accionamos la basculación. Las sillas que tienen integrado este sistema se conocen como sillas de posicionamiento. Son imprescindibles para lograr una mejor alienación corporal en personas con falta de control de tronco, que les hace vencerse hacia delante o hacia los lados. Su coste es mas elevado.
  • Asientos moldeados a medida de distintos materiales. Completos (asiento con respaldo integrado) o parciales. Tienen un alto coste y son la mejor opción en casos de deformidad instaurada.

Reposapiés y plataformas:

  • Regulables en altura. Para ajustarse a las medidas de la persona. Siempre deben ser regulables en altura porque los pies deben apoyar siempre en los reposapiés. A veces es necesario hacer una modificación en la silla y cortar tubo si la persona es de talla muy pequeña, y el rango de regulación resulta insuficiente.
  • Fijos o desmontables, también pueden ser abatibles. Hay que huir de los reposapiés fijos, los abatibles y desmontables son la mejor opción ya que se pueden retirar durante las transferencias de la silla a otras superficies, evitando impactos accidentales, dolorosos y que con frecuencia pueden provocar lesiones
  • Con distintas longitudes en la superficie de apoyo y distintos acolchados, según se necesite, a valorar sobre todo cuando hay mucho empuje extensor por problemas neurológicos o movimientos involuntarios en miembros inferiores.
  • Elevables en altura para subir las piernas, función de la que tampoco se debe abusar excepto por indicación clínica, ya que aumenta la presión en el sacro.

Apoyabrazos:

  • Regulables en altura o fijos. Los regulable en altura nos van a permitir ajustar la silla a las características de la persona y reajustes sucesivos cuando hay modificaciones, por ejemplo, si cambiamos el cojín antiescaras de la silla.
  • Abatibles, desmontables o fijos. Los desmontables y los abatibles permiten hace una trasferencia de forma independiente al usuario con capacidad física suficiente y también al cuidador ayudándose de la gravedad y una tabla de transferencia.
  • Acolchados o materiales más duros. Los acolchados aportan más confort y contribuyen a la prevención de úlceras por presión.
  • De distinta longitud y anchura, también los hay anatómicos. Según la longitud de los apoya brazos y a la altura que queden respecto a una mesa, puede interesar que sean más cortos en longitud para facilitar la aproximación de la silla a la mesa, impidiendo por ejemplo, la realización de la comida de forma independiente. De ahí que haya que hacer una valoración integral del estilo de vida de la persona usuaria de silla de ruedas antes de adquirir una.

Reposacabezas:

  • Anatómicos y envolventes. Mas confortables y ayudan al mantenimiento de una buena alineación corporal.
  • Planos acolchados, no aportan ventajas sobre los otros modelos.

Otros accesorios que puede llevar una silla de ruedas:

  • Soporte para oxigenoterapia.
  • Soporte para sueroterapia o alimentación enteral  / parenteral.
  • Parasoles.
  • Mesas frontales.
  • Bolsas de transporte.
  • Antivuelcos .
  • Bandas de sujeción.
  • Controles laterales de tronco.
  • Asistencia electrónica para la movilidad.

No te olvides del entorno en el que se desarrolla vuestra actividad principal, las dimensiones de la casa, fíjate en la puerta del baño (suele ser más estrecha que las demás), si contáis con ascensor toma las medidas de la cabina (el fondo y el ancho) con las puertas cerradas, si no contáis con ascensor existen sistemas para salvar las escaleras, hay varios modelos en el mercado, que van a permitir que las personas usuarias de sillas de ruedas no queden confinadas en sus casas.

Considera la accesibilidad del barrio en el que vives y el tamaño del maletero del coche, si en tus planes está desplazaros con este medio de transporte.

¿Dónde compro la silla?

Una vez valorados todos los aspectos, déjate asesorar por los especialistas en la materia.

Dirígete a una ortopedia especializada, no te recomiendo las farmacias que también se publicitan como ortopedia, ya que es un mundo complejo que requiere un conocimiento especializado y estar siempre al día de las últimas novedades. Hay excelentes profesionales en el sector que te van a orientar en todo lo que necesites, pero también hay de todo.

Valora mucho el servicio post-venta, y que atiendan a domicilio, sobre todo si la persona vive en una residencia, es habitual que se desplacen hasta el centro para hacer una valoración y el ajuste personalizado una vez adquirido el producto. Si la persona vive en la residencia no te lances a comprar nada sin el asesoramiento de la terapeuta ocupacional del centro en el que reside tu familiar. Es el especialista sanitario en productos de apoyo, conoce la accesibilidad del edificio y el entorno circundante, así como  las necesidades específicas de los residentes.

Valora que en la ortopedia cuenten con terapeutas ocupacionales, porque van a dar mucha importancia al estilo de vida que lleváis o pretendéis llevar, sin descuidar el resto.

Consulta valoración de opiniones y cuando hagas una comparativa de precios asegúrate de que estás valorando el mismo producto y no otro similar ya que la variación en calidades y precios es alta.

Si estás seguro del modelo y talla que te interesa puedes recurrir al mercado de segunda mano, hay ofertas interesantes, pero al no obtener factura no podrás solicitar la ayuda económica para adquisición del material ortoprotésico. Consulta con la trabajadora social de tu ayuntamiento si tienes derecho a esta ayuda y como realizar la solicitud. Existen dos modalidades:

  • primero se hace el desembolso integro del precio de la silla y después se recibe la ayuda
  • por endoso, sistema por el que no hay que realizar el desembolso inicial, lo hace la ortopedia. Para optar a este supuesto hay que acreditar documentalmente que no se puede realizar el desembolso por falta de recursos económicos.  o todas las ortopedias están dispuestas a trabajar con este sistema, pero hay muchas que sí)

Una mala elección de la silla de ruedas puede reportar incomodidad, dolor, aparición de úlceras por presión y otras lesiones provocadas por impactos accidentales con partes duras de la silla, puede acelerar procesos de deformidad y rigidez articular por mal posicionamiento o incluso la dificultad de desplazarse por los recorridos habituales.

La persona que usa silla de ruedas de forma permanente pasa mucho tiempo en ella, y ésta debe acomodarse a la persona y no al revés, ten esto siempre presente.

Vivir en silla de ruedas

La vida en silla de ruedas va a condicionar también modificaciones en el hogar, puede incluso que, en la comunidad de vecinos.

Cuando éstas modificaciones no se pueden acometer valora la posibilidad de seguir cuidando de tu familiar en una residencia. Hay muchas personas que quedan atrapadas en sus casas, sin salir a la calle por problemas de accesibilidad, o que tienen que estar en una silla no adecuada para sus necesidades porque la silla que es adecuada para ella no entra por las puertas. No te de miedo valorar esta opción.

Condicionará también el tipo de prendas de vestir que tengamos que adquirir. Vestir a una persona con rigidez articular con prendas diseñadas específicamente para su situación funcional va a reportar importantes beneficios, hablamos de moda adaptada, que nos va a permitir vestir con mimo:

  • Facilita la tarea del cuidador, que con prendas convencionales termina lesionándose muñecas y otras articulaciones
  • Permite hacer esta actividad más amable para la persona en situación de dependencia porque no hay que dar tirones ni realizar movimientos bruscos
  • Optimiza el tiempo que se dedica esta tarea que se realiza mínimo dos veces al día
  • Mejora el confort del usuario no sólo durante la actividad el vestido sino también durante el resto de la jornada
  • Reduce el dolor que se produce al forzar movimientos mientras vestimos
  • Minimiza el riesgo de producir lesiones a la persona que cuidamos durante las maniobras de vestido
  • Ayuda en el cambio de pañal, simplificando una parte de la tarea
  • Facilita el cambio de ropa si hay escapes de orina
  • Contribuye a mejorar la imagen corporal y la relación social, utilizando ropa bonita, de su agrado y de su talla
  • Contribuye a la prevenir la aparición de úlceras por presión

También hay pequeñas adaptaciones a la ropa convencional que puedes hacer tu mismo si eres un poco mañoso con la aguja.